Acerca del Quantum de Consciencia
¿Te has preguntado alguna vez dónde reside la cualidad de cualquier cosa? Estamos acostumbrados a pensar que propiedades como la de estar frío o caliente, ser grande o pequeño, lejano o cercano, son exclusivamente inherentes a la entidad (el agua, los árboles, los planetas), sin darnos cuenta de que estas características son relacionales, es decir, están en relación con una referencia. Lo caliente del café, lo dulce de las manzanas… todas las cualidades implican un marco desde el cual se ancla una comparación, de tal manera que cuando decimos “caliente” o “frío”, es con respecto a algo más caliente o más frío. ¿Dónde está ese marco desde el cual se ancla la cualidad de algo? Ese marco es lo que podríamos llamar un observador. ¿De qué está hecho? ¿Está hecho de cuantos o de partículas de consciencia?
La información no es una cosa; es una relación entre dos o más cosas que, a su vez, también son relacionales con respecto a otras cosas. En ese sentido, la cosa no está en la cosa, sino en la relación entre las cosasInformation is not a thing, it is a relation between two or more things, which on their own are also relational with respect to other things. In that sense, the thing is not in the thing, but in the relationship between things.
El Quantum de la Consciencia aborda estas preguntas fundamentales:
- ¿Qué significa la información?
- ¿Qué es un observador? ¿Dónde está ubicado?
- ¿A qué nos referimos con consciencia? ¿Es consciente el universo?
- ¿Qué relaciones se pueden establecer entre el observador y la realidad que observa?
- ¿Cómo puede el observador crear y afectar un campo de información-consciencia?
Dicha integración unifica la dinámica de la consciencia y el tejido del espacio-tiempo, donde el observador/experimentador es el espacio-tiempo observándose y experimentándose a sí mismo.
“El Q de C nació de mi experiencia en la interacción luz-materia a través de la mecánica cuántica. La hipótesis detrás de la teoría del Q de C es que el observador está envuelto en la información que despliega; es inherente a la información que porta. La teoría describe una imbricación de marcos de referencia para construir “un observador” (un marco autorreferencial o Q de C) y, al conectar estos marcos, aparece un bucle de información con la forma de una dinámica de doble toro que asocié con las fluctuaciones del vacío cuántico en 2004
La dinámica de doble toro es un mecanismo de retroalimentación y prealimentación (feedback-feedforward), un bucle autorreferencial de información. Esta perspectiva nos dice que cada punto en el espacio podría tener la cualidad de la autorreferencia, una protoconsciencia de sí mismo. La cualidad de la consciencia, por lo tanto, estaría imbuida en el tejido mismo del espacio-tiempo, propagándose a todas las escalas: desde lo muy pequeño o interno —los átomos y más allá— hasta lo muy grande o externo —las estrellas, las galaxias y el universo mismo—.”

El trabajo de la Dra. Urdaneta sobre el Q de C la llevó a definir la consciencia como: la concatenación de marcos de referencia de observación (es decir, observadores o cuantos de consciencia) que, al alcanzar una condición fractal, coalescen en una singularidad, es decir, en un agujero negro.
Los agujeros negros son entidades gravitacionales extremas. La coalescencia de observadores en un agujero negro podría pensarse como un colapso de las funciones de onda en la mecánica cuántica. Y los científicos ahora piensan que el colapso de la función de onda podría deberse a la gravedad. Si es así, entonces el colapso de la función de onda se debería a la consciencia. Los agujeros negros también contienen una geometría fractal, ya que los fractales son la forma más optimizada para empaquetar información en una región del espacio. Por lo tanto, la consciencia es un efecto fractal y gravitacional. Se encontraron firmas fractales y gravitacionales de la consciencia en los experimentos de Sintergia, con resultados muy prometedores.
La teoría del Q de C proporciona un marco cuantitativo y cualitativo fundamentado para abordar las fluctuaciones del vacío cuántico y los agujeros negros desde la perspectiva de un “observador”. En otras palabras, cómo las fluctuaciones del vacío cuántico, y sus organizaciones colectivas en agujeros blancos/negros, emergen de la noción del observador. Los agujeros negros serían centros (hubs) conscientes en la red universal.
La cosa no está en la cosa, sino en la relación entre las cosas …
– Dr. Inés Urdaneta
El Q de C se conecta de una manera inesperada con propuestas de pensadores como Charles S. Pierce, José Luis Parise, y Ken Wilber, por nombrar algunos. Coincide asimismo con cosmovisiones de diversas culturas antiguas, como las proporcionadas por el I-Ching o los textos sagrados de las tradiciones hebrea, hindú y musulmana.
Una dimensión política inherente a la consciencia es otro aspecto incorporado dentro de la teoría.
El marco del Q de C, sus aplicaciones y resultados son sorprendentes.



